El subsecretario general de Presidencia de Argentina, Valentín Díaz Gilligan, en Buenos Aires, en noviembre de 2016. EFE

La publicación en EL PAÍS de la información sobre la cuenta con 1,2 millones de dólares que mantuvo oculta en Andorrael subsecretario general de Presidencia de Argentina, Valentín Díaz Gilligan generó un importante impacto en la política local y provocó la apertura de una investigación por parte de la Oficina Anticorrupción. La noticia protagonizó la rueda de prensa del Gobierno que está reunido en pleno estos días en Chapadmalal, en la costa argentina. El Ejecutivo respalda a Díaz Gilligan, que insiste en que no hizo nada incorrecto porque el dinero no era suyo, pero en la oposición y en las redes sociales arrecia las críticas y los que reclaman su destitución.

El equipo de la Oficina Anticorrupción que dirige Laura Alonso, una mujer especializada en cuestiones de ética pública que fue nombrada en ese puesto por Mauricio Macri, aseguró en un comunicado que “la Oficina Anticorrupción requerirá aclaraciones al funcionario, solicitará autorización para proceder a la apertura de los anexos reservados de las declaraciones juradas del funcionario, solicitará información a la Unidad de Información Financiera, requerirá que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informe si, en ese ámbito, el funcionario estaba obligado a presentar declaraciones juradas y envíe copias de las mismas, y solicitará la información a la Banca Privada d´Andorra (BPA)“. Si Díaz Gilligan asumió en 2015, cuando Macri llegó al poder, en la declaración tenía que haber comunicado ese dinero porque se hace sobre el año anterior, 2014. La clave está en los datos que pueda tener la Unidad de Información Financiera sobre este asunto.

Díaz Gilligan insiste en que esos fondos no eran suyos, sino de un amigo, aunque es él quien figuró ante el banco como representante de la empresa propietaria de la cuenta y accionista. El funcionario, que dio explicaciones públicas, asegura que no obtuvo ningún rendimiento y por eso no tenía por qué declarar ese dinero. “Por solicitud de los titulares de la firma GolTV, en la cual me desempeñaba entonces como asesor, en 2012 asumí como director de la empresa británica Line Action LTD, dedicada a la intermediación deportiva. Mi vínculo con esta empresa finalizó en 2014, a raíz de mi nombramiento como Director de Promoción Turística del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires.  La información en la que se me acusa de haber ocultado un millón de dólares es falsa ya que no obtuve compensación alguna por parte de la empresa mencionada. Ni sueldo, ni honorarios, ni dividendos. Ni durante ese período, ni tampoco posteriormente. Por esta razón es que no tuve ingresos que declarar en Argentina”, señaló.

El Gobierno ha decidido apoyarlo y su superior directo, Fernando de Andreis, hombre clave en el equipo de Macri, aseguró que Díaz Gilligan “no tiene una empresa off shore, fue asesor de varias empresas, y es una situación previa a ser funcionario, de índole privada. Está todo a disposición de la justicia. Estamos tranquilos con las explicaciones que viene dando. Es una sociedad no off shore que tiene todos los papeles en regla”.

La noticia generó muchas reacciones en las redes sociales, donde Andorra se convirtió en tendencia. “¡El gobierno de Macri miente! Otro funcionario con cuentas ocultas. La prensa de España se lo dice  en la tapa del diario El País. Prometió verdad pero siempre miente. Manipula a jueces y fiscales para que no lo investiguen”, sentenció el diputado kirchnerista Fernando Espinoza. “El Gobierno más corrupto de la historia vuelve a ser noticia en el mundo por la característica que comparte la mayoría de sus funcionarixs, empezando por el propio presidente y su entorno íntimo: el manejo de dinero sucio” remató Martín Sabatella, otro conocido kirchnerista.

Las noticias sobre cuentas en el exterior de los altos cargos del Gobierno de Macri han sido frecuentes en estos dos años. El propio presidente, un multimillonario miembro de una las familias de empresarios más conocidas y polémicas del país, apareció en los Panama Papers por una sociedad en Las Bahamas. La justicia finalmente lo absolvió y él decidió traer todo su dinero a Argentina. Muchos ricos y no tan ricos argentinos tienen el dinero fuera del país, se calcula que hasta 400.000 millones de dólares. Argumentan que el país del corralito es inseguro, pero es mucho más difícil decir eso para los ministros. Sin embargo, la mitad del dinero que los ministros declaran oficialmente está en el exterior.

El responsable de Economía y el del Banco Central tienen casi toda su fortuna en EEUU, o al menos la tenían a mitad del año pasado, la última vez que hablaron del asunto porque causó una importante polémica. El ministro de Finanzas, Luis Caputo, está precisamente esta semana en medio de un gran escándalo al publicarse que no informó de que era dueño del 75% de una empresa especializada en mover fondos off shore que abandonó cuando fue nombrado ministro. La Oficina Anticorrupción también ha abierto una investigación en este caso.

Mientras, el exgobernador de Neuquén, Jorge Sapag, también compareció para negar haber intentado depositar cinco millones de dólares en Andorra, la otra parte de la información de EL PAÍS sobre políticos argentinos con dinero en este pequeño principado del Pirineo. La Oficina Anticorrupción solo se ocupa de casos de altos cargos del Gobierno central, por lo que Sapag queda fuera de su ámbito de actuación.

FUENTE: Diario El País