El 30 de noviembre y 1 de diciembre próximos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires recibirá la Cumbre del G-20, el encuentro de presidentes, presidentas y líderes de 19 países más la Unión Europea.

El Grupo de los 20 (G-20) nació como un ámbito de cooperación internacional en temas económicos y financieros globales. Se originó como G-7 en 1999, cuando los ministros de Finanzas y directivos de bancos centrales de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos se reunieron para deliberar sobre los efectos de la crisis financiera de 1997-1998.

Sin embargo, fue recién con la crisis de 2008 que el grupo se amplía a veinte Estados (19 países más la Unión Europea): Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, República de Corea, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea. En 2018 la presidencia le corresponde a la Argentina, por eso este año la sede es Buenos Aires, sucediendo a Alemania, que recibió la cumbre en Hamburgo en 2017.

En función del relato de la “inserción en el mundo” este acontecimiento podría ser una oportunidad para nuestro país. Sin embargo, la actualidad mundial hace que las predicciones sobre el desarrollo del encuentro sean negativas.

Trump contra el resto

El primer escollo para un normal desarrollo de una agenda multilateral es Donald Trump. Mr. President viene con la premisa de “America First” (Estados Unidos Primero) basándose en que la cooperación con otros países tiene que ser sí o sí una relación asimétrica en beneficio de Estados Unidos.

En ese sentido apenas asumió Trump reclamó a los países europeos que aumenten su financiamiento a la OTAN e instando a que compren armamento a Estados Unidos.  Eso generó chispazos con el Presidente francés Emmanuel Macron y, en menor medida, con la mandataria alemana Angela Merkel.

El último round de esta batalla fue en el marco del centenario de la firma del armisticio de la Primera Guerra Mundial. Días antes Macron declaró ante medios de su país que es necesario que Europa tenga su propio Ejército “para defenderse de China, Rusia e incluso de Estados Unidos”.

Eso desató la furia de Trump quien tuiteó que “Emmanuel Macron sugiere construir su propio Ejército para proteger a Europa de EEUU, China y Rusia. Pero fue Alemania en la Primera y Segunda Guerra Mundial. ¿Qué tal le fue eso a Francia? Estaban empezando a aprender alemán en París antes de que llegase EEUU. ¡Paguen a la OTAN o no!”.

El affaire Khashoggi

Pero no solo alemanes y franceses son una piedra en el zapato de Trump. En Buenos Aires seguramente se intensificará la crisis diplomática entre Turquía y Arabia Saudita generada por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, quien fue visto con vida por última vez el 2 de octubre pasado ingresando al consulado saudí en Estambul.

En Turquía su Presidente Recep Tayyip Erdogan sostiene que la orden de matar a Khashoggi “vino de los más altos niveles” árabes y en los medios agregan que la CIA tiene pruebas irrefutables que implican a Mohamed Bin Salman, príncipe heredero al trono del Reino de Arabia Saudita.

Sin embargo, Trump expresó que la CIA no ha llegado a “una conclusión” definitiva sobre quién está implicado en el asesinato y recalcó que Bin Salman niega “con vehemencia” tener relación alguna con su muerte.

Sin dudas esto será otro dolor de cabeza para Mr. President, ya que ambos países son socios estratégicos. Arabia Saudita es proveedor de petróleo, comprador de armas y pivot geopolítico en Medio Oriente en contra de los intereses de Irán. Pero Turquía no lo es menos, en función de su posicionamiento contra Rusia y su participación en la crisis siria y contra el ISIS.

Hay muchos más factores conflictivos a tener en cuenta que perturbarán el desarrollo de las negociaciones del G-20. Malas noticias para el Presidente Macri, que tendrá que estar atento y bien asesorado para no generar una mayor crisis diplomática por sus chistes futboleros.

Por Nacho Otegui